POR LA BOCA MUERE EL PEZ
Se dice que la envidia es el deporte nacional, pero sinceramente, yo lo
único que veo, oigo y padezco son las continuas quejas. Hemos llegado a un
punto de quejarnos de que la lluvia moje, de que alguien tenga diferente manera
de ver la vida, de que un tramposo haga trampas, o incluso de pasar calor
durante una ola de calor. No quiero decir que protestar esté mal, todos tenemos
derecho a mostrar nuestro desacuerdo o
resentimiento. No nos vamos a quedar callados, sobre todo en la
situación en la que nos encontramos cuando vemos que todo a nuestro alrededor
se desmorona, que nada funciona como debería. Pero por desgracia es una acción
tan liberadora como molesta y el problema viene cuando nos faltan las razones,
las intenciones no son las adecuadas y además, también nos pierden las formas.
En definitiva el cómo y el por qué.
Yo misma, de tanto quejarme, he llegado a plantearme muchas cosas de mi
vida, me daba la impresión de que el mundo estaba en mi contra. Me he quejado
tanto y tanto, que al final he tenido que callar a esa vocecita de mi interior
y decirla... ¡BASTA YA!
Tengo que ponerme unos límites, definir cuánto mejor me hace sentir a mí y
cuánto molesto a los demás haciéndolo. Es mi vida y está en mis manos decidir cuánto
me afectan las cosas y cómo, tengo que aceptar que no todo va a salir como
quiero, no necesito más obstáculos. Así que, ¿por qué me quejo? Estoy indignada
y necesito desahogarme, pero ¿soluciono algo haciéndolo? ¿realmente merece la
pena gastar tanta fuerza en quejarme en vez de ponerle remedio?
La triste verdad es que normalmente no, y la solución, como muchas veces,
está en mis/nuestras manos. Antes de lamentarnos, tenemos que analizar la
situación, lo que no podemos hacer es hablar y no hacer NADA porque hay cosas que SÍ que podemos cambiar. A veces planteándonos un camino
alternativo, otras abriendo nuevas puertas o cambiando nuestras expectativas
simplemente sin engañarnos a nosotros mismos dando por hecho ciertas cosas.
Si te cansas de lo mismo, cambia.
Si no te gusta lo que ves, cierra los ojos, mira para otro lado.
Si no hay salida, cambia de camino.
Si no te gusta como lo hacen, hazlo tú.
Si te mienten, no confíes.
Si te caes, levántate.
Si necesitas ayuda, pídela.
Si te pica, ráscate.
Si tienes frío, abrígate.
Si no te quieres mojar, tápate.
Si tienes calor, refréscate.
Si te duele, cuídate.
Si no puedes contra ellos, únete a ellos.
Si te equivocas, rectifica, apechuga, aprende.
Si lo sientes, pide perdón.
Si Mahoma no va a la montaña, haz que la montaña vaya a Mahoma.
Si no te hacen caso, hazte oír.
...
...
...
Si ya hemos hecho todo lo que hemos podido y aun así tenemos algo sobre lo que quejarnos, que de verdad sea algo que merezca la pena y hacerlo bien, solo de esa manera servirá para algo.
No podemos esperar que nuestras protestan lleguen a buen puerto si lo
hacemos faltándonos al respeto, con una base poco sólida y justo cuando el mar
está revuelto. Somos muy oportunistas y criticones, tenemos esa manía de estar
al acecho, esperar al más mínimo fallo para atacar. Debemos aprender a valorar
también lo bueno, para que nuestras quejas cojan más valor. Cuando éstas van
dirigidas a algo en concreto le solemos dar demasiada importancia y lo único
que conseguimos es alimentar más a la bestia haciendo que crezca más. Saben
aprovechar que no sepamos cuando callarnos, ni como hablar, y lo utilizan para
su beneficio. Tener en cuenta, que nos podemos quejar sin la necesidad de
recurrir al insulto fácil, sin faltarnos al respeto, haciéndolo lo único que
demostramos es que carecemos de las herramientas o razones adecuadas para
hacerlo.
Así que, ya sabéis respirar hondo, valorar la situación y decidir. Acordaros que a veces simplemente toca resignarse y aceptar la verdad, que nunca llueve a gusto de todos. Yo por mi parte ya lo he hecho una vez más, me he vuelto a quejar. Y sí, me ha servido para desahogarme, eso sí, con la esperanza de que pueda ser el primer paso para algo más, pero eso ya, depende de vosotros. ;)
P.D. Sentiros libre para ir aportando más opciones. Abstenerse opciones
como... "si te sientes mal, siéntate bien" o "si la vida te da
la espalda, tócale el culo"... o no, nunca viene mal un poco de humor. ;P
Hola pequeña.
ResponderEliminar¿Sabes una cosa? Dices verdades como puños y tu reflexión de hoy encaja perfectamente con mi día y me está dando mucho que pensar.
Me encanta leer lo que escribes. Me da la sensación de estar escuchándote :D
Miss U
Ánimo cielo y a ver si te ayuda con algo que no solo sea darle vueltas a la cabeza. Aunque esto es como todo muy bonita la teoría pero... hay que ponerla en práctica... un besazo y sabes que me puedes escuchar cuando quieras. ;)
ResponderEliminarMiss U2
Hola, he llegado hasta ti desde el blog de Raquel del Rosario(la única famosa que leo) y me gusta mucho esta forma de pensar. Yo también creo que nos quejamos demasiado, yo me quejaría si paso frío en una ola de calor, pero como dices tú ya lo hacemos hasta por pasar calor en semejantes situaciones. Yo intento valorar el día a día, e intento reflejarlo en mi blog y muy especialmente en mi vida, intento ser feliz dentro de mis posibilidades y hacer felices a los míos, aunque al final no es tan fácil, pero hay que intentarlo. Un besín y te seguiré leyendo cuando publiques más. Me gustaron tus otras entradas, especialmente las frases de Risto, son geniales.
ResponderEliminarMe alegro de que te haya gustado, yo también leo a Raquel y me animé a intentar hacerlo yo misma también, a darle la vuelta a todo pensamiento negativo. Por cierto, ya estás agregada a favoritos, me ha encantado la idea de tu blog, ¿de Gijon, no? Debo unas visitillas por ahí así que intentaré hacer cosillas que recomiendas ;)
EliminarUn besazo!
P.D. Me he leído casi todos los libros de Risto y ese c... te hace reflexionar. ;)